La experiencia del proceso de revocación de mandato en Hidalgo, que no se completó, dejó importantes lecciones según Guillermo Eduardo Lizama Carrasco, jefe del Área Académica de Ciencias Políticas y Administración Pública de la UAEH. Aunque solo se validaron el 4% de las firmas necesarias, se identificaron obstáculos como requisitos excesivos, falta de información para la ciudadanía y limitaciones en el acceso digital.
El diseño institucional deficiente, la falta de voluntad política y las restricciones en la recolección de firmas fueron aspectos que dificultaron el ejercicio. Además, la incertidumbre generada por posibles reformas electorales y la desaparición de los OPLES complicaron el proceso, planteando dudas sobre la efectividad de futuras revocaciones.
Para recuperar la confianza en la democracia, se recomienda revisar y corregir errores, simplificar requisitos, proporcionar información clara y garantizar apoyo político y recursos. Solo así se podrán llevar a cabo procesos de revocación transparentes, inclusivos y efectivos en el futuro.
